El juego de la ruleta se remonta a la época en que los soldados romanos hacían girar sus escudo y preguntaban a los dioses acerca de la suerte en la batalla. A veces también usaban sus escudos para jugar juegos por dinero, o para repartirse algún botín de guerra. El juego de ruleta se transformó en el alma de los casinos hace casi 200 años y era el juego preferido de los nobles de Europa. En la actualidad, es el tercer juego de casino más jugado, detrás del blackjack y los dados. Quizás el cuarto, si tomamos en cuenta las tragamonedas. Y es posible que, en poco tiempo, también sea superada por juegos como Let it Ride, Caribbean Stud u otras variantes del poker.
La ruleta es un juego sencillo. Se trata de adivinar el casillero en que caerá la bola de ruleta. Puede haber 37 o 38 casilleros, dependiendo de si la ruleta es europea o americana, por lo del 0 y 00. En ruleta americana, la ventaja de la casa es del 5.26%, y en ruleta europea es del 2.7%. Si los jugadores aciertan el número en que cae la bola, se les paga $35 por cada $1 que apuestan, cuando las verdaderas probabilidades son 37 a 1. Es decir, que el jugador cobra menos que las probabilidades reales, y es de esa diferencia de donde los casinos sacan sus ganancias. Hay muchas otras apuestas posibles en ruleta, como color, docena, columna, fila, etc.
Hay un solo caso en que el margen de la casa difiere de los porcentajes anteriormente explicados. Se trata de la apuesta “Cinco primeros” a 0, 00, 1, 2, 3 ó 0, 1, 2, 3, 4, en que el porcentaje sube por encima del 7%: claramente, es la peor apuesta que podemos hacer.
Aunque los márgenes a favor de la casa son altos, el juego de ruleta puede ser algo lento. Más lento, cuantos más jugadores hay en una misma mesa. En una mesa completa, habrá unos 40 giros de rueda por hora. Esto también influirá en nuestro bankroll.
De todos los sistemas de ruleta creados, ninguno ha probado ser realmente exitoso. Muchos de los que funcionaron, se basaban en el desgaste de la rueda, cuando era mecánica, o en cierto ritmos del crupier al lanzar la bola. Con la ruleta electrónica, todos esos detalles desaparecieron del panorama.
¿Qué nos queda? Jugar, divertirnos, y alegrarnos cuando acertamos en la ruleta. De hacernos millonarios, mejor olvidarnos.
